El diálogo con doble cara

Uno de los aspectos que ha caracterizado a la Revolución Bolivariana es el llamado al diálogo, haciendo una retrospectiva, durante el golpe de Estado de 2002, luego de la recuperación gubernamental, en la madrugada del 13 de abril, el Comandante Chávez llamó a la paz y al diálogo, de igual forma, concluido el paro sabotaje petrolero en el 2003, hizo de nuevo el llamado, pero, como siempre, la burguesía apátrida no respetó los acuerdos, buscando los atajos para desviarse del camino democrático. Así ha sido de manera permanente durante estos últimos cinco años, como dice la estrofa de una canción: “La historia vuelve a repetirse…” estos vendepatria que visitan al mundo para que nos sigan bloqueando financiera y comercialmente, pidiendo a rabiar que el imperio yanqui nos invadan militarmente, lo que buscan realmente es acabar con la Revolución Bolivariana. Su mascarada se refleja en las reuniones que se realizan actualmente en República Dominicana, donde el Presidente de ese país señala que hay un acta firmada entre las partes, lo cual claramente vislumbra la posibilidad de acuerdos, y ellos dicen que no se ha acordado absolutamente nada, ¡tamaño descaro!

Al presidente Nicolás Maduro deberían darle récord Guiness por el llamado consuetudinario al diálogo y a la paz, esta última lográndose con la Asamblea Nacional Constituyente, la cual aprobó recientemente el adelanto a elecciones presidenciales, ellos la pedían a gritos el año pasado, y ahora vociferan que están amañadas, definitivamente, como dice el dicho venezolano, no tienen “compón”.

A pesar de los embates de la guerra económica y el ataque imperial, la revolución sigue avanzando, estamos en una etapa de resistencia y debemos prepararnos para la batalla electoral, entendiendo que no es una contienda más, asumiendo que está en juego la revolución, sigamos adelante construyendo el socialismo bolivariano.

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Educación por la Patria

Dejamos atrás el 2017, el año de las dificultades, a pesar de los intentos de desestabilización, salimos airosos, con tremendas victorias. Comenzamos el 2018 con nuevos retos, en medio de las elecciones presidenciales, de las cuales vamos a obtener una nueva victoria, para darle continuidad a la revolución bolivariana y el camino hacia el socialismo.

Esta semana se reincorporaron a clases nuestra muchachada del Subsistema de Educación Básica con alegría y fervor patrio, pero apareció como siempre un lado oscuro y sombrío: los apátridas de la derecha con una campaña a través de las redes sociales, con la etiqueta: “A Clases Con Hambre” tamaña mentira mediática, cuando la realidad es que el Programa de Alimentación Escolar está llegando a 18 mil planteles, alimentando a más de 4 millones de estudiantes y el resto pronto tendrán una merienda nutricional. Esto solo es posible en la Revolución Bolivariana, a pesar de la situación económica, la educación seguirá siendo pública, gratuita y de calidad.

Algunos sectores sindicales del magisterio hacen un llamado a paralización de actividades, sin señalar claramente las razones, pero para nadie es un secreto que este planteamiento tiene una connotación política contra el gobierno nacional, no existen razones para la protesta, porque la revolución bolivariana ha dignificado al magisterio, cumpliendo con sus contrataciones colectivas, homologando permanente su salario cada vez que el Presidente de la República decreta un aumento general de salarios y recientemente nuestro Ministro de Educación: Elias Jaua producto de la guerra económica dio un bono de inicio del año escolar de 500mil Bs. para todos los docentes y además un 15 % de aumento adicional, entonces con que argumento plantean un paro de actividades. El gobierno bolivariano va a seguir fortaleciendo la educación bolivariana y este mes del educador debemos impulsar la construcción de la patria socialista.

El año de las dificultades

Estamos concluyendo un año difícil que en definitiva pudiéramos calificarlo como el año de las dificultades, comenzando con las hordas fascistas que accionaron quemando compatriotas, acarreando como consecuencia más de 100 asesinados. Con el llamado a la Asamblea Nacional Constituyente se derrotó la violencia inusitada en las calles y se logró la tan anhelada paz, gracias al fervor patrio de más de 8 millones de ciudadanos. Luego, se realizaron las elecciones de gobernadores con un triunfo contundente del chavismo, y para cerrar con broche de oro, la Revolución Bolivariana arrasó en las elecciones de alcaldes.

El imperialismo y la burguesía criolla no cesan en su arremetida contra el pueblo. Acentuaron la guerra económica, bloqueando económica y financieramente a la nación, y todos los días aumentando inusitadamente los productos de primera necesidad. Este fin de año se convirtió en un acto de gallardía, debido a la resistencia por parte de las familias venezolanas, producto del saboteo, el acaparamiento y la especulación. El pueblo asumió el compromiso patrio y revolucionario por encima de perniles, juguetes, bebidas alcohólicas y nuestras inolvidables hallacas. A pesar del ataque del imperio yanqui, de los apátridas que pretenden entregar nuestra nación y sembrar el odio, a las familias venezolanas en este diciembre nos faltaron a muchos las históricas hallacas; pero compartimos en familia, con dignidad, con amor, con lealtad patria, porque entendemos que resistiendo venceremos, apoyando al que más necesite, al que entiende que la Patria es familia y que tenemos una gran familia, libre y soberana, la Patria.

Cuando termine el año, y nos demos un abrazo fraterno y amoroso, debemos desear que el próximo año se convierta en un año de ofensiva revolucionaria por el socialismo, para que el pueblo, junto a la clase trabajadora, derrote a los protagonistas de la guerra económica.

Tremenda paliza

Como decimos en el argot beisbolístico, tremenda paliza propinó el chavismo el domingo pasado en las elecciones municipales a la oposición y al imperialismo. Debemos decir de nuevo, qué nobleza la de nuestro pueblo, cómo, a pesar de las dificultades, con la guerra económica, la inflación inducida, especulación, acaparamiento y cierre de comercios, sigue el pueblo expresando plena confianza en la Revolución Bolivariana. Ahora bien, a pesar del estruendoso triunfo, debemos analizar comparativamente las elecciones municipales realizadas en el 2013, cuya abstención fue de 41,64%, y estas (2017) de 52,68%; esto tiene doble lectura. Por un lado, los distintos partidos de la derecha que llamaron a la abstención y un sector de la sociedad que manifiesta descontento por la situación económica, esperando que el Gobierno tome medidas contundentes contra el desenfreno inusitado de los precios.

Con el triunfo en 308 alcaldías, es el momento propicio para que los alcaldes gobiernen junto al pueblo, que le den preponderancia al Poder Popular, a través de los Consejos Comunales, las Comunas y permitan acentuar la democracia participativa y protagónica, para la profundización del socialismo. En esta coyuntura, los alcaldes Bolivarianos deben salir a la calle junto al Poder Popular para combatir a los empresarios y comerciantes que pretenden ahogar de hambre al pueblo. Juntos, Poder Popular y Gobierno municipal, deben actuar con mucha fuerza para comenzar a derrotar la guerra económica.

Esta nueva victoria popular demuestra definitivamente la vocación democrática del pueblo venezolano, que decidió por la consolidación de la paz, por la defensa de la soberanía y por el socialismo. Definitivamente, en esta tierra de libertadores se sembró una gran conciencia revolucionaria; entiendan: no hay vuelta al pasado oprobioso, así que seguiremos llenándonos de gloria por la Patria socialista.

Alcaldías vs. Poder Popular

El 10 de diciembre vamos a otro proceso electoral, en este caso de las Alcaldías. La elección número 24 desde la instauración de la Revolución Bolivariana, la ocasión es pertinente para caracterizar estas instituciones. Si las mismas siguen siendo fiel reflejo del pasado, del viejo Estado capitalista, o si durante estos 18 años de Revolución, quienes las han dirigido han logrado algún cambio de esas estructuras amorfas, verticalistas y burocráticas. Pudiéramos también preguntarnos: ¿En qué han ayudado para fomentar o construir el Poder Popular en sus Municipios?, ¿Se le ha dado participación a los consejos comunales o a las comunas en el poder municipal?

Por eso es absolutamente pertinente, en medio de esta coyuntura política, de asedio permanente por parte de la burguesía apátrida y del imperialismo, no signarnos a lo meramente electoral, sino más bien, impulsar como única salida ante esta arremetida de los enemigos de la Patria, la profundización de la Revolución Bolivariana para la construcción del socialismo.

Este debe ser el planteamiento de los Alcaldes y Alcaldesas bolivarianos, deberían tener un programa que conlleve al derrumbe de las viejas estructuras capitalistas municipales, los gobiernos a escala municipal son contrapuestos a los espacios territoriales donde tienen lugar el gobierno popular, trátese de un consejo comunal o una comuna, esto es expresión del poder municipal vs. el poder participativo y protagónico, los cuales se enfrentan uno contra otro.

Lo que está en juego es mucho más que una Alcaldía, es la Patria, es la Revolución, es el socialismo. Ante las amenazas que vivimos, en medio de un campo minado con la subida inusitada de los precios, utilizando el dólar de guerra. La población manifiesta desesperación, pero resiste contra el imperio y contra la burguesía, debemos tomar medidas ejemplarizantes contra los responsables de esta guerra criminal.

Reivindiquemos el socialismo

El pasado 7 de noviembre, se cumplieron 100 años de la revolución soviética, conocida como la revolución bolchevique, primera revolución socialista del mundo, primer Estado obrero, 70 años de duración. A partir de 1989 se desintegró la otrora Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas. Pudiéramos resumir que esto fue producto, entre otros componentes, también por lo que caracterizó León Trotsky en cuanto a la conformación de una casta burocrática, convirtiéndose en una nueva burguesía. Él fue uno de los líderes fundamentales de esa hermosa revolución, constructor de los llamados soviets (órganos del poder obrero y campesino) y del Ejercito Rojo.

A raíz de esta derrota, y con la caída del muro de Berlín como símbolo de la otrora Europa del este socialista, nos afirmaron que esto era el fin de la historia. El socialismo no tenía razón de ser, el capitalismo es la única salida a favor de la humanidad. ¡Tamaña locura! Cuando lo que han hecho es destruir a los pueblos, un sistema que está en crisis aguda y estructural. Para ese momento, nos quedaba como último bastión la Cuba socialista que, con su puño en alto, sigue luchando dignamente por el socialismo.

A partir de 1999, el panorama político cambió, revivió de nuevo la lucha por el socialismo con la aparición de la Revolución Bolivariana, convirtiéndose en una referencia mundial, sobre todo en Latinoamérica y el Caribe.

A pesar de las dificultades y de los embates recibidos por parte del imperialismo contra el proceso bolivariano, sigue creciendo y consolidándose los derechos sociales y políticos, teniendo como uno de sus ámbitos victoriosos la educación pública, gratuita y de calidad, donde nuestros muchachos tienen recursos didácticos totalmente gratuitos. Se viene acentuando la participación popular a través de los comités locales de abastecimiento y producción. ¡Viva el Socialismo!

El camino es la Constituyente

En los últimos días, la Asamblea Nacional Constituyente ha recibido una andanada de críticas hasta el punto de señalar que prácticamente no hace nada, quienes piensen de esta manera tienen una visión sesgada, o es que creen que la ANC tiene una varita mágica para resolver todos los problemas, pues se equivocan. Tampoco debemos dejar todas las acciones políticas en manos del presidente Nicolás Maduro, los gobiernos locales deben accionar contra la guerra económica, tenemos una Ley de Precios Justos que, si bien es cierto que debemos actualizar, podemos darle aplicabilidad, este acompañamiento debe ser con el Poder Popular, con la organización de la Clase Trabajadora y el Gran Polo Patriótico, entonces, ¿qué esperamos?, no podemos dormirnos en los laureles o vamos a esperar que “Papá Estado” resuelva todo.

Estamos dando pasos por el camino de la Constituyente, con la instalación de la ANC logramos la tan anhelada paz, la cual está en proceso de consolidación con el triunfo contundente en el proceso electoral de gobernadores. Todo esto es producto de la relación con el pueblo, porque estamos otorgándole y respetando sus derechos y el soberano manifiesta contundente fidelidad con la Revolución Bolivariana.

Nos querían llevar a una guerra civil y logramos frenarlos, derrotando a la burguesía, al fascismo y al imperialismo yanqui, esto expresa que se activó la fuerza constituyente del pueblo, con gran capacidad de movilización. El chavismo se ha convertido en mayoría, una vez más.

Ahora debemos consolidar nuestra independencia, construyendo un nuevo modelo productivo postpetrolero, lo cual va a marcar una nueva etapa de la Revolución, que no es otra que la construcción del socialismo, en donde el Poder Popular debe jugar su rol protagónico y la clase trabajadora debe asumir su papel histórico como clase para dirigir el nuevo modelo productivo, el Socialista Bolivariano.