Con alegría y en Paz

Esta semana se iniciaron las clases en la Educación inicial y primaria, más de 4 millones de muchachos y muchachas, con su uniforme colorido, se incorporaron a sus actividades con alegría y en Paz, a pesar de las dificultades, de las amenazas injerencistas por parte del imperialismo yanqui y de la guerra económica, seguimos manteniendo la educación pública, gratuita y de calidad, solo posible en Revolución Bolivariana.

La Educación Bolivariana no solo es gratuita como producto de la desaparición del cobro de matrícula, sino porque también se le otorgan recursos para el aprendizaje a nuestros educandos como las canaimitas, la colección bicentenaria, de igual manera los morrales escolares, el Gobierno ha entregado 930 mil bonos escolares de Bs 250 mil, que están adjudicados a 3 millones de familias.

Este año escolar se comienza con el impulso de la transformación pedagógica, específicamente con el nuevo plan de estudios en la educación media, cuya concepción obedece al avance de la integración de las áreas del conocimiento, aplicando la interdisciplinariedad, en donde los docentes planifican de manera conjunta, integral y sistémica, con un clima escolar de orientación y convivencia y el impulso del estudio con el trabajo, para la producción.

Este martes, la Asamblea Nacional Constituyente aprobó el decreto de la Constituyente Educativa, para encaminar propuestas que surgen del debate en el seno de las universidades, escuelas y liceos, entre ellas que la nueva Constitución tenga un capítulo dedicado a la educación, la escuela se convierta en una escuela productiva, centrada en el pensamiento Robinsoniano del “Aprender Haciendo”, y se construya un modelo de gestión escolar con la participación del Poder Popular que permita romper con la Venezuela rentista petrolera para continuar la construcción de la Venezuela productiva socialista.

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El papel de la clase obrera

Comenzamos una nueva etapa de la Revolución Bolivariana, que podríamos denominarla “Profundización del Socialismo”, etapa crucial ante la ola especulativa del aumento inusitado de los precios de distintos productos. El pueblo aspira a que el Gobierno, junto a la Asamblea Nacional Constituyente, tome medidas que conlleven a darle un golpe certero a la guerra económica. Para que estas sean victoriosas, deben tener el acompañamiento de la organización popular y de la clase obrera.

La clase obrera debe asumir su rol histórico, en cuanto a la conducción y el control de la producción y en la construcción de un plan de gestión democrático, participativo y protagónico, e impulsar un plan especial de voluntariado para la recuperación de empresas, que conlleven a la necesidad de incentivar la diversificación de la economía y aumentar la productividad.

Para ello se requiere de una instancia organizativa que cumpla el rol importante que deben jugar en estos momentos los trabajadores, en esta nueva etapa de la Revolución. Ya tenemos un embrión con los Consejos Productivos de Trabajadores. Masifiquemos esta experiencia en cada uno de los centros de trabajo, tanto públicos como privados. La Central Bolivariana de los Trabajadores, junto a sus sindicatos, debe coadyuvar a este proceso, que conlleve a deslastrarnos del viejo Estado capitalista rentista petrolero.

Motivado al bloqueo económico-financiero al que nos tiene sometido el imperio yanqui, la ANC debe implementar una normativa que controle el comercio exterior, a fin de garantizar plena soberanía para el abastecimiento de nuestras necesidades sociales.

Implementar una nueva norma en cuanto al cobro de los impuestos, donde se establezca que quien más tenga y más ingresos recibe, debe pagar más impuestos, con sanciones penales y expropiación para resarcir los incumplimientos impositivos. Vamos pues, a la batalla, por la construcción del socialismo.